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Arquitectura bioclimática con recursos al alcance de todos

Cómo es el edificio eficiente del INTA en La Pampa. Detalles del proyecto y del seguimiento de su rendimiento energético.

El edificio experimental bioclimático para la Unidad de Extensión y Desarrollo Territorial del INTA en Guatraché (La Pampa) fue desarrollado con un doble objetivo: disminuir el consumo de energía y generar conocimiento para luego transferir los resultados de la experiencia a la comunidad. Desde su inauguración, en 2011, el edificio fue monitoreado para obtener el registro de esos datos. El mes pasado se inauguró un nuevo edificio bioclimático para el INTA (en Victorica, al Noroeste de La Pampa) siguiendo las recomendaciones que surgieron del monitoreo energético del edificio anterior.

Los lineamientos generales del diseño, cuyo responsable fue el arquitecto León Marek, se enfocaron en minimizar el consumo de energía convencional en el acondicionamiento térmico lumínico a través de la implantación del edificio, la acumulación y conservación de la energía y la ventilación natural, a partir del empleo de tecnologías tradicionales. En ese sentido, se apunta a minimizar el sobrecosto de la obra por la implementación de estrategias de diseño bioclimáticas.

El resultado del monitoreo mostró el éxito de la iniciativa: el proyecto cumple con la normativa europea como “edificio de bajo consumo”. Tomando como referencia un edificio convencional del INTA, el consumo de energía en calefacción se redujo un 50%, según el informe de seguimiento a cargo de la doctora Celina Filippín, investigadora del CONICET. Mientras que el consumo de electricidad cayó al 25%.

Para alcanzar estos resultados se aplicaron las pautas básicas del diseño bioclimático. En primer lugar, las espacios funcionales del edificio se distribuyen sobre un eje E-O con las áreas transparentes al Norte. La superficie de ganancia solar directa es del 12% respecto del área útil del edificio. De ese modo, las oficinas y el salón de usos múltiples (quincho/sala de reunión/garage) están orientadas al Norte para favorecer el ingreso del sol en el invierno. El sector administración tiene ventanas altas orientadas al Norte para favorecer el calentamiento solar pasivo; y aberturas hacia el Sur para garantizar la ventilación cruzada y las vistas.

Un elemento fundamental del diseño es un pleno técnico-térmico que se ubica a sobre la circulación. El área actúa como un captador-almacenador y/o compensador de energía solar. “El ‘plenum’ fue pensado como un ‘volante térmico’ que permite operar el edificio de acuerdo a las estaciones del año, reforzando el calentamiento del sector Sur a través de la apertura de las ventanas y permitiendo optimizar la ventilación natural y cruzada en el verano”, explica el proyectista. Esta situación se repite en las áreas de administración y dirección, donde las ventanas altas pueden ser abiertas desde una pasarela.

Sistema constructivo

Las paredes exteriores tienen tres capas: ladrillo macizo como masa térmica en el interior (18 cm), aislación térmica de poliestireno expandido (0,5 

cm) y la protección mecánica externa de ½ bloque de hormigón. La resistencia total es R= 0,52 m2 ºC/W). Los techos inclinados son de chapa prepintada blanca con una membrana de espuma de polietileno de 5 mm con aluminio, aislamiento de lana de vidrio de 10 cm de espesor y cielo raso de chapa (R=0,34 m2 ºC/ W).

La carpintería es de aluminio prepintada con premarco de madera. En tanto, las ventanas tienen un solo vidrio y se agregaron cortinas de enrollar tipo barrio motorizadas. Hacia el Norte y como protección solar de las ventanas, se diseñaron los aleros, como prolongación de la cubierta de techo; y una pérgola para cobertura vegetal de hojas caducas.

El valor de G (Coeficiente Volumétrico de Pérdidas) satisface los requerimientos de la Norma IRAM 11604. Como resultado de la pared de ladrillo macizo en el interior de la envolvente vertical y el uso también de paredes interiores macizas, el edificio posee alta inercia (400 kg/m2).

Durante el diseño se realizó la simulación del comportamiento térmico para una temperatura media de invierno de 6,9 ºC y una irradiancia de 8,1 MJ/m2 sobre superficie horizontal. En condiciones reales de uso, el edificio alcanzaría una temperatura media de 18 ºC con un consumo diario de 4,6 m3 de gas natural (con 6 calefactores de 2.300 kcal/h encendidos entre las 8 y las 11 horas). Bajo las mismas condiciones climáticas, sin ganancias internas, la carga de calefacción para mantener una temperatura media interior de 18 ºC en un edificio estándar sería de 9,4 m3/día.

En verano, una buena aislación térmica en la envolvente, y un adecuado sombreado de las áreas transparentes para disminuir las cargas de refrigeración, permitirían mantener una temperatura de confort (temperatura mínima 14,6 ºC y máxima 31,5 ºC). Por tratarse de un edificio no-residencial no se consideró la ventilación nocturna, sólo durante las primeras horas de la mañana.

Respecto al mayor costo que implicaban estas iniciativas, los proyectistas realizaron un desglose quearroja un 8,5% de aumento del presupuesto base. La protección mecánica del aislamiento térmico en las paredes y el uso de la carpintería con ruptor de puente térmico absorben un 1,93% y un 1,70% del costo total por tratamiento bioclimático, respectivamente. Alrededor de un 2 % corresponde a la pérgola de protección climática.

Las personas que trabajan en el edificio cuentan con un panel o “guía de buenas prácticas” que los orienta para alcanzar estos objetivos.

Nota original: Clarín Arquitectura

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